Opinión: Ejemplo de que esto es sin llorar

Me encontré casualmente anoche con Guillermo Hoyos. Son los momentos fortuitos que a uno le permiten seguir conociendo más de cerca a un personaje que lo es no porque se lo haya propuesto, sino porque es el DT nada más y nada menos que del equipo profesional con mayor adhesión del fútbol chileno por una parte, y porque su muy particular manera de ser, su vida tan apegada a lo espiritual, y sus frases desusadas para nuestro medio, han hecho que quienes no han tenido la oportunidad, no han querido o simplemente no les importa, le hayan colgado motes, apodos e intentos de chistes que solo contribuyen a distorsionar la realidad. Hay alguna razón que lo justifica eso sí a mí juicio, y es lo puede advertir al comparar una imagen con otra, que hace que Hoyos tenga una postura diferente cuando se sienta en la mesa de la sala de conferencias del CDA o enfrenta una cámara de televisión, al contario de cuando se conversa relajada y directamente con él: una persona simple, carente en absoluto de posturas de divo, que carga la bolsa de las compras como cualquier vecino, que camina libre y tranquilamente por la calle, y que, según lo que me tocó comprobar ayer, disfruta de la buena amistad con pura sencillez. Es un hombre sobre el que queda claro que va por la vida sin buscar parecer famoso y sin blindajes exagerados y absurdos para ‘protegerse’ porque da la impresión que no tiene de qué.

La breve conversación, me llevó a inquirir detalles sobre esta ‘semana de 8 días’ que se inicia hoy para la “U” con el viaje a Concepción, y que concluirá el próximo sábado 8 de abril. Debo confesar que me impactó la serenidad con que asume el momento de trabajo intensivo que le tocará afrontar, donde solo manifiesta alguna preocupación por el hecho de que los jugadores tendrán que asumir que no podrán descansar, pero que a cambio de eso, les ayudará a estar plenamente concentrados en todo lo que viene. Así, sin adelantar excusas, sin acusar a nadie de problemas de programación, sin intentar ‘ponerse el parche antes de la herida’, para lo que probablemente tendría motivos y de sobra. Pero Guillermo Hoyos es diferente también en ese aspecto, y esto permite entenderle – ahora sí – cuando al llegar nos expresara “… para mí el trabajo es una bendición…” No cabe dudas para este columnista que eso no solo lo dice o predica, sino que es en lo que cree y es lo que practica.

Para resumir de manera sumaria, el mencionado viaje a Concepción (donde la “U” debe estar llegando al momento en que se escribe esta columna), partido de mañana al mediodía, regreso por la tarde a Santiago, descanso resto del día sábado, todo el domingo y la mañana del lunes; entrenamiento el lunes por la tarde; concentración post-entrenamiento; viaje por la mañana del martes a Sao Paulo, entrenamiento allá; partido el día miércoles por la noche; cena a eso de la 01:00 de la madrugada del jueves; unas pocas horas de sueño en el hotel para salir a las 05:30 al Aeropuerto Guarhulos y estar tomado el vuelo de regreso a Chile a las 08:00 de la mañana, llegando directo al hotel de concentración en Santiago para reponer fuerzas e ir el viernes por la mañana al nacional para un entrenamiento con público (“banderazo”). Seguir concentrados y jugar el sábado al mediodía ante el clásico rival.

¿Le pareció mucho?, a mí también. A Angel Guillermo Hoyos, le parece que es lo que le tocó y no manifiesta queja alguna.

Y, ¿sabe?, en eso también marca diferencias con la gran mayoría de sus colegas de profesión el actual DT de nuestro equipo. Merece que los resultados le acompañen, por esto, y por la manera silenciosa, sin aspavientos y sin escándalos que ha mostrado para trabajar.

Sí. Guillermo Hoyos es un personaje. Pero por su autenticidad. Un bien súper escaso en este mundillo.

Por Jaime Aguirre Dueñas, para 100% Azules.

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