La muy lamentable (e inoportuna) lesión de Leandro Benegas.

Ayer martes por la mañana nos enteramos a través de los medios oficiales del club y en voz del jefe del área, del informe sobre la situación médica de Leandro Benegas, a quien habíamos visto abandonar el campo de juego a los 31 minutos del primer tiempo ante Huachipato. Un choque rodilla contra rodilla ante Omar Merlo, le trajo costos impensados al ‘7’ azul. Ello, pese a las atenciones médicas inmediatas al borde de la cancha y a sus intentos por volver normalmente a continuar jugando el partido. Un par de minutos después, se desplomaría al borde del área del lado sur solicitando nueva atención a sus molestias para abandonar definitivamente la cancha luego de verificarse que el tema no era tan simple. Pero nadie, seguramente ni él mismo, pudo suponer la profundidad y gravedad de la lesión: corte de ligamento cruzado anterior y lesión menor del menisco externo de su rodilla izquierda. Ni más ni menos que su perfil hábil.

En definitiva, 6 meses entre cirugía, terapias y recuperación, para estar en condiciones de regresar no antes de febrero del próximo año 2018 al fútbol competitivo. Un período extenso, que para un futbolista que pretende mantenerse en la competencia de primera línea implica una tarea cuesta arriba siempre. Leandro Benegas no será la excepción ante este infortunio. Sus redes de apoyo, familiares y amistades, tendrán un papel protagónico que desempeñar para darle ánimo, acompañarle y, sobre todo, para facilitar su más rápida y total recuperación. Es lo que desde esta columna deseamos muy sincera y fervientemente.

Porque sí, es cierto. Desde estas mismas líneas se le ha criticado aspectos de su juego, particularmente sus dificultades al momento de finiquitar, su escaso juego aéreo, su poca facilidad para girar y sacarse marcas al recibir balones de espaldas a los defensores rivales, y hasta la poca pulcritud al momento de quitar balones cuando le toca desdoblarse a tareas defensivas, generando pelotas detenidas en contra en campo propio. Todos, aspectos técnicos y elementos futbolísticos exclusivamente.

Nunca por el contrario hemos negado su tremendo espíritu de sacrificio, su amplia voluntad para revertir la impresión que genera una pobre opinión de parte de quienes le criticamos muchas veces, ni se ha puesto en duda aquello que todos sus compañeros y los integrantes del cuerpo técnico opinan reiteradamente sobre él: que es un gran tipo en lo humano. Y eso muchas veces queda por encima de lo técnico o de la jerarquía futbolística. De cuántos verdaderos e ilustres cracks de este deporte se ha leído o escuchado decir que como persona nunca han sido o fueron muy destacados. Pasarán los años y de Leandro Benegas seguramente siempre se sabrá de sus virtudes como hombre, compañero y amigo, más allá, permítanme insistir, de cuán bien, regular o mal hizo sus tareas dentro de las canchas.

Estas líneas por lo tanto, dirigidas a enviar al buen muchacho mendocino, “el Lea” para sus cercanos, a uno de los actuales delanteros de nuestro equipo, todas las mejores vibras para que supere este difícil trance en el plazo más breve y de la mejor manera. Y para que a su regreso a la competición por un puesto en la formación titular, consiga volver a su duro camino de acallar a quienes, como quien escribe, tantas veces habremos hecho ver lo que futbolísticamente no nos parece bueno de sus actuaciones y a obtener todo lo que él, con todo derecho, se ha planteado como objetivos para su carrera profesional.

Ese mismo espíritu tantas veces exhibido por el jugador, quizás con alguna intención de demostrarnos que estamos equivocados en nuestros juicios, hasta lapidarios en ciertos casos, es el que con toda seguridad le ayudará y servirá de plataforma para desde ese ánimo torcerle la mano a este imprevisto que el destino le puso como dura prueba por delante.

#VamosLeandro, #VamosAzules

Por Jaime Aguirre Dueñas, @jaimeagUirred, para www.100x100azules.cl y @Cienx100Azules

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